Barranquilla 1970 Estudio Artes Plásticas, Universidad Nacional de Colombia y es Magíster en Artes Plásticas y Visuales, Universidad Nacional de Colombia, actualmente es candidato a Doctorado en Dibujo: Funciones y Teoría, en la Universidad de Barcelona, España. Vive y Trabaja en Barcelona. Ver trayectoria
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El entorno humano está lleno de acciones y presentaciones vivas e inertes, sin embargo el rol individual y la saturación visual hace que muchos de los elementos que conforman el concepto de cotidianidad, se pierdan bajo el mar de la percepción rutinaria. No obstante, el arte se convierte en el salvavidas de la esencia perdida, cambiando los significantes y significados, los materiales, las formas y movimientos que le devuelven algo de la vida dormida a objetos o espacios circundantes.
Teniendo en cuenta las implicaciones del movimiento y su capacidad de transformación energética, Juan Carlos Dávila convierte a la cotidianidad en un material flexible, dispuesto a ser modelado mediante acciones cargadas de sentimientos como la soledad y la ruptura, los cuales pasan de algo intangible a una comprensible materialidad capturada en una imagen.
En efecto, “Acción y Presentación” es un acercamiento entre un objeto, una interpretación y un sujeto. Cada una de las series presentadas bajo este título, son el resultado del renacer del fluir, de la importancia de la experiencia sensible; en esta ocasión logradas por la coordinación de la instalación, la acción, la fotografía y la escultura, como promotoras de un despertar de los sentidos y de la esencia de la vida contemporánea, cargada de mensajes que sutilmente grita nuestro cambiante entorno, hoy reflejados en un objeto.
Stefannia Doria Rincón
ACCIÓN Y PRESENTACIÓN
Entrevista con Juan Carlos Dávila para su exposición en Espacio Virtual. Paris, Agosto 19 de 2009
Javier Mejia – ¿Como consideras la evolución de tu trabajo que empieza en el dibujo pasando por el performance, la instalación, la intervención y el uso de nuevas tecnologías como el video?
Juan Carlos Dávila - En los últimos diez años he trabajado creando un grupo de instalaciones, intervenciones y acciones que usan el cuerpo humano y el espacio arquitectónico como un medio para aprehender y tratar de hacer visible el vacío. Una serie de estos trabajos los he realizado sobre la superficie de las paredes y en el mismo lugar donde ellos se exhiben, lo cual implica la imposibilidad de moverlos o trasladarlos a otro sitio. Estos trabajos los he hecho rasgando, pelando, rompiendo, picando, atravesando y desmoronando la estructura física de las paredes. En algunos casos una parte de la estructura se desvanece quedando reducida a escombros, en otros, son el contenedor de objetos que llegan a formar una sola pieza con la arquitectura. Utilizo los soportes arquitectónicos del lugar como un recurso de información espacial puesta en relación con la escala y con las acciones corporales que son ejercidas en él. Destaco en este sentido los siguientes trabajos: Rasguño 2006, Ángulo de visión 2005, Columna I y II 1998, 2004, La letra con sangre entra 1998, Camiseta 1998, Puñetazo 1998, Sin título (alambres de púa) 1998.
JM – ¿De las preocupaciones por el espacio vacío deviene un interés por el objeto encontrado?
JCD - He trabajado también la escultura con objetos de uso cotidiano reinterpretando su sentido y sometiéndolos al paso del tiempo mediante dispositivos eléctricos y materiales orgánicos como un medio para interactuar y transformar nuestra habitual percepción hacia las cosas que nos rodean. El paso del tiempo y el cambio de un estado al otro conllevan, implícita o explícitamente, la idea de desaparición. Dentro de este grupo están: Cera perdida 2005, Resistencia 2005, Sin título (triciclo) 2000, Muletilla 1999, Lámpara 1995.
JM – ¿Cómo se enlaza tu trabajo, cual es el punto de conexión del objeto con la acción, por ejemplo el performance que realizaste en la exposición Hallazgos en el 2006 en el Museo Bolivariano?
JCD - El material de residuo que resultan de las intervenciones o acciones en el espacio y los materiales que se transforman al paso del tiempo forman parte de la información que quiero transmitir. Algunas estrategias conceptuales que he empleado han sido la fragilidad corporal, la impermanencia o el cambio inherente a toda estructura física, la transformación de lo visible por lo invisible y la pregunta de cómo hacer visible el vacío. En todos los trabajos he considerado el cuerpo como algo más que un objeto a ser estudiado por la ciencia, sino que es también una condición permanente de la existencia.
En mi trabajo exploro lo absurdo de algunas acciones cotidianas para tratar de revelar los sentimientos de vacío y ausencia de sentido de las cosas. La obra en general trata sobre la nada, y no estoy seguro si esto pueda considerarse un tema a tratar. Abordo con mi trabajo ese sentimiento inaprensible de soledad que no puede ser representado y que sólo podemos intuir cada uno desde nuestra experiencia particular.
JM – ¿El espacio vacío como concepto, implica que este subordinado al espacio especifico donde realizas las acciones, como interactúas con ese entorno real?
JCD - Mi metodología de trabajo ha sido crear obras que se inscriben en lugares y contextos específicos cargándola de significados. Estos trabajos han sido instalados en lugares concretos que defienden la especificidad (particularidad) de la obra en relación al contexto. Para lograr esto inmovilizo el objeto no haciéndolo transportable (por su inscripción en la arquitectura del lugar, materiales…), lo concibo para y en un lugar específico, que puede ser la ciudad, el paisaje o un espacio arquitectónico. Lo hago re-elaborable, es decir, desmontable entre una y otra exposición, o simplemente efímero por su propia naturaleza física.
Asumo la idea de obra de arte no en función de una técnica en particular o de una idea preconcebida, sino en función de las propiedades de material y las características que el lugar ofrece a nuestra percepción. El contexto y los objetos con los que se relaciona el cuerpo determinan su accionar sobre el espacio.
JM – ¿Desde hace un tiempo, tu trabajo ha prestado especial interés por las nuevas tecnologías como el video, como es la aproximación a estos medios?
JCD - Los trabajos de performance que he realizado en los últimos cinco años utilizan la fotografía y el vídeo no sólo como documento de registro de una acción, sino también como un instrumento que asume una función corporal extensiva del cuerpo en su manera de capturar la realidad. Este es el caso del video Corre 2006, donde la cámara está sujetada al cuerpo mientras corro, siguiendo sus movimientos y enfocando el suelo por donde pasa. Con este trabajo quiero mostrar las acciones cotidianas del cuerpo tal cual como las vivimos, sólo que desde otro punto de vista al que no estamos habituados, la cámara es aquí como un órgano más del cuerpo desde el cual captamos la misma realidad pero desde un lugar distinto al de la visión tradicional. La cámara, como el ojo, se sitúa en otro lugar del cuerpo, es como si nuestros ojos se posaran en nuestras manos.
De este video hice unas capturas que presento como una serie de fotografías borrosas donde me interesa congelar el movimiento y el tiempo de la acción en una imagen bidimensional que utiliza el recurso pictórico del difuminado. Es como si el video se hiciera aquí pintura y la pintura captara el movimiento mostrando la degradación de la imagen en una secuencia fotográfica.
JM - ¿Acción y Presentación es tu trabajo más reciente, muy permeado por los años que llevas viviendo y estudiando en Europa, en Barcelona específicamente, que es lo que veremos de nuevo en esta muestra?
JCD – Veremos obras como Crash, 2009. Es el resultado de una acción que consistía en hacer una pintura lanzando piedras mojadas en tinta contra la pared. Presento un evento no sólo como huella y registro de lo acontecido en la pared, sino también como un registro en negativo o la sombra de la obra proyectada en el suelo, como si la pintura se expandiera y saliera fuera del cuadro. Cada piedra viene a ser el instrumento con el que se ha trazado el gesto en la pared.
Este trabajo plantea dos formas de concepción del espacio, por un lado, está la visón formal que se enmarca en la visión perspectivista renacentista, donde el espacio es contemplado desde un punto de vista estático como una ventana abierta al mundo, y por el otro, la de un espacio que se concibe sólo en su recorrido, donde la visión es cambiante a medida que caminas por el paisaje. Los jardines zen nos proporcionan esta percepción temporal del espacio mientras se camina o pasea alrededor de ellos, permitiendo la meditación. La experiencia requiere y precisa de un tiempo del espectador en el recorrido para captar la realidad desde variados puntos de vista. En otras palabras, no se está frente al paisaje, sino en el paisaje. El tema de la pintura no es relevante y la acción es un tanto absurda, crash es el sonido del impacto que queda en la memoria como resultado de una experiencia vivida, pues sólo recordamos aquello que experimentamos.
Paisaje, 2009. Es una pieza escultórica se vale de una ventana en la cual se ejerce una presión con piedras sobre el vidrio hasta romperla. La experiencia del ver a través de… compete las tres dimensiones de una experiencia sensorial del espacio que va más allá de la visión estática de la ventana renacentista con la que se veía al mundo. La percepción del cuadro/marco como escultura refuerza aspectos de una experiencia espacial que se rompe los límites que la enmarcan. Trata sobre el peso, la fragilidad y los parámetros de la mirada.
Ventana. Fotografía color, 2008. Se compone de una serie de tres fotografías unidas de forma vertical que captan la misma imagen desde variados ángulos desde el interior de una habitación. La mirada a través de la ventana crea un puente entre dos espacios que unen el interior con el exterior, el adentro con el afuera, creando así la disyuntiva entre dos lugares de elección: entre el vacío de la nada y las formas del mundo visible.
También escogí mostrar una serie de fotografías que denomino Objetos encontrados, la primera de ellas es Escultura de cuatro patas. Fotografía color, 2008. Este es un objeto encontrado en el desierto, sin alterarlo en lo más mínimo. Me llamó la atención la precariedad de la construcción y lo elemental de la estructura, el cual me evocaron ideas totémicas de las culturas primitivas como también los signos de marcación de un lugar, es un objeto que probablemente cumple una finalidad. Algo me atrae que se ubica entre el objeto de consumo obsoleto y el objeto natural alterado. Tiene una animalidad y una organicidad que evoca el movimiento y lo acerca a una experiencia corporal.
También hay una serie de años anteriores que incluyo y se titula La luz del pueblo 1, 2 y 3. Fotografías blanco y negro, 2004. Ventilador. Fotografía blanco y negro 2004. Canasta de basketball. Fotografía blanco y negro, 2004.
Es una serie de fotos tomadas en Santa Marta me interesa señalar la manera como algunas personas tienden a apropiarse de elementos de la infraestructura pública de una ciudad reflejando aspectos de una cultura que no se inscribe en los parámetros de la ciudad “organizada”. La exclusión y el abandono al que son sometidos muchos barrios en las periferias de las ciudades han derivado en un tipo de construcciones precarias que muestra el carácter creativo y lúdico del uso de materiales de desecho que la misma ciudad provee.

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