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Como creemos que la conservación es una tarea colectiva y que cada quien desde su quehacer debe buscar en forma individual la manera de proteger su medio ambiente natural, hacemos público los hecho ocurridos en la Reserva Natural Rincón Bonito inscrita en Resnatur (Red de reservan naturales privadas de la sociedad civil), localizada en la Vereda El Trompito, municipio de Santa Marta, en la zona de amortiguación del Parque Tairona.
En días pasados sin nuestro conocimiento ni autorización se realizo la tumba y quema de una parte del bosque montano alto de la Reserva Rincón Bonito, la cual esta en proceso de reforestación espontánea desde hace más de 18 años.
A pesar que en está región se han realizado variados talleres y capacitaciones sobre procesos que equilibren la relación del hombre y la naturaleza, ejecutados por el Comité de Cafeteros, la unidad de Parques, Nacionales, la Fundación Pro Sierra, y entidades privadas como federación de cacaoteros, Davon, Resnatur a través de la Reserva Rincón Bonito, aun quedan personas que se niegan a entender que lo conveniente para el desarrollo económico de la región, no es destruir, sino conservar la naturaleza.
 Y es que la Sierra Nevada de Santa Marta, es una ecorregión que se caracteriza por ser la muestra mas representativa de America Tropical, en donde existen variedad de ecosistemas en distancias relativamente cortas, algunos se traslapan enriqueciendo la variedad y diversidad de especies. Esta zona va desde los nevados, pasando por regiones de niebla, hasta llegar a los suelos fangosos de ciénagas y humedales que se pierden en inmensas dunas que llegan hasta el mar.
Este suceso nos pone a pensar en lo que realmente estamos haciendo todos y cada uno de nosotros para conservar el medio ambiente y no solo el de la región, sino del planeta. Se han dicho tantas cosas alrededor de este tema, nos hemos lamentado por otras tantas y en la practica que es lo que cada uno desde sus posibilidades esta haciendo para generar el cambio?
Siempre hay alguien a quien culpar, al gobierno por no tener gobernabilidad, a los poderosos por no comprometerse de corazón, al vecino por sus escandalosas acciones en contra de las especies menores, y cada uno de nosotros que solo somos espectadores, seremos tan responsables como los demás o acaso más por la indiferencia con la que vemos desaparecer la naturaleza y sus especies, esas que en la infancia disfrutamos en familia, en un parque, a la orilla dell rio, en los paseos de fin de semana, y que pensamos vamos a dejar como herencia a nuestros propios hijos.
Tal vez estas próximas generaciones no necesiten tener el contacto húmedo de la tierra, ni sentir el calor de la arena, ni comprender el significado de los árboles milenarios, ni la dulzura del agua fresca de los ríos, o el olor salado del litoral, o escuchar el canto de los pájaros, o las rítmicas oscilaciones de las olas del mar, sin hablar de ese otro mundo lleno de colores y formas ancestrales que se esconde debajo del océano, o en la quietud de las lagunas.
Que importancia podrían tener estas experiencias si a la humanidad parece que le da lo mismo disfrutar la naturaleza a través de una fotografía, del televisor, o y si quieren algo más extremo, de una película en cuarta dimensión. ¿Si será esto verdad?... Si así fuere sería desconocer la historia de los hombres, y olvidar que somos parte integral de la naturaleza y en este momento responsable de su conservación.

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