El artista Daniel Canogar dice respecto a la diferencia del artista y el fotógrafo, que el fotógrafo reproduce lo que hay desde sus ojos hacia afuera y el artista es el que lo hace desde sus ojos hacia adentro; a esto me refiero al decir que Asomados es ver hacia dentro, porque al presenciar el pasado jueves 21 de febrero en la instalaciones del Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo la exposición fotográfica de artistas jóvenes Asomados "la mirada tuerta", pude percibir el sentir de un grupo de jóvenes artistas que se miran pero que a su vez también miran su sociedad.Asomados es una colectiva de siete jóvenes artistas que desde sus particularidades conceptuales toman el medio de la fotografía para decirnos lo que sienten, Pero ¿qué es asomarse?, según el diccionario de la real academia española asomarse es sacar o mostrar algo por una abertura o por detrás de alguna parte. Entonces cabría respecto a esta exposición dos preguntas ¿qué es los que este grupo de artista sacan o muestran?, y por otra parte ¿Cuál es la abertura que utilizan? Con relación a la primera pregunta se puede decir:
Lo que muestran estos artistas son sucesos de la vida, aconteceres cotidianos que pasan desapercibidos ante nuestra mirada, pero a su vez plantean un cuestionamiento a la sociedad por su indiferencia frente a situaciones particulares que nos afectan, dejando a un lado la fotografía como simple documentación gráfica y deviniendo poesía. Este grupo de artistas logra a través de la síntesis y sencillez golpear al espectador, afectándolo a través de la activación de su memoria e hiendo más allá, es así que logran sacar los más hondos sentimientos de rechazo, repulsión, dolor, desesperanza que hay en el espectador.
A la segunda pregunta sobre ¿Cuál es la abertura a través de la que miran?, podría contestar dos cosas: una técnica que sería el lente de la cámara el cual le permite delimitar su campo de visión, pero a su vez cual telescopio logra acercarle a esos aconteceres cotidianos que enfrenta nuestra sociedad y nuestra vida; la otra respuesta seria más espiritual y es a través del corazón, como se expresa en El principito "lo esencial es invisible a los ojos, solo se ve bien con el corazón", y este grupo de 7 jóvenes colombianos logra cargar su obra de una gran emoción haciendo visible estos aconteceres, tal vez, a un mundo de ciegos que necesitan que le ayuden a ver, pues su mirada ya ha sido cegada.
Al entrar hablar de las obras presentadas en esta colectiva fotográfica he de resaltar los videos de dos cartageneras Leonor Espinoza y Liseth Urquijo.
Leonor Espinoza en su videoarte Matria realiza una descomposición de la palabra patria, llevándola a un nombre, tal vez al nombre artístico del transformista que aparece realizando su acto cotidiano de camuflaje y transformación, acto que la artista logra reivindicar y exaltar a través del video y que lo hace más contundente al terminar la acción debido que una vez transformado el hombre en mujer suena el himno nacional, como queriéndonos decir que ellos también son Colombia y que es la diferencia la que nos hace fuertes y especiales; con ello, la artista logra cuestionar al espectador en cuanto a cuál es su papel frente a la preferencia sexual y mediante esa unión entre imagen y sonido logra sacar del espectador la posición de rechazo o aceptación que hay en él frente a este acontecer de la vida.
Por su parte Liseth Urquijo viene investigando y observando desde su balcón en Cartagena todo el accionar que se gesta alrededor de la prostitución en su ciudad natal y es en Como si no existiera, donde Urquijo devine mercancía, se ofrece, se brinda. Sus dedos devienen piernas que caminan, se desplazan, se humedecen pero que a su vez a través del movimiento se ofrecen como una mercancía sexual. Lo que nos muestra Liseth no es un documento, es una obra que crítica, denuncia y choca con la sociedad por que nos enrostra la problemática de la prostitución infantil, de la cual somos ciegos y mudos.
El samario Juan Bonilla, nos presenta una serie de siete fotografías titulada Cuartico de san Alejo, ellos son objetos que aluden a la tierna infancia del artista, sus juguetes, (tren, avión, animales y termo), ellos activan la memoria no solo del artista sino del espectador, llevándonos a recordar esos objetos que en nuestra infancia eran las grandes posesiones. Esta obra a través de su sencillez emana un mensaje de humildad, nos hace mirarnos a nosotros mismos, que éramos y en que nos henos convertidos, pero sobre todo nos recuerda que no debemos perder la capacidad de asombro y creación que tiene el niño cuando juega.
Gabriela Pacific, artista samaria nos muestra en esta ocasión una serie de fotografías titulada Cristalizaciones, término que denota las ideas, sentimientos o deseos de una persona o colectividad, Pacific en estas fotografías nos habla de ello en dos formas: una a través del material (embaces de cristal transparente) insinuando la necesidad de la transparencia en la vida, de dejar entrever, de la necesidad de no ocultar los sentimientos; pero la segunda forma no nos invita a ser tranparente, nos comunica ya que compone una serie de palabras que tocan y golpean, hacinada, sexo y sola, tres palabras que plantean una lucha femenina frente a una sociedad absorbente, perjuiciosa y sobre todo discriminativa.
Esto es parte de lo que se puede apreciar en esta curaduría expuesta en la sala Momo del Villar del Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo, que a mi parecer logra con sutiliza y poesía replantear los esquemas sociales, y sobre todo invita a la tolerancia y la lucha de mantener la diferencia, ya que es en la diferencia que se enriquece la sociedad y por su puesto el hombre.
EDWIN JIMENO
Lic. En Artes Plásticas







